El Fenómeno del El Niño no debe ser tratado como un evento meteorológico aislado

El Fenómeno de El Niño no debe ser tratado como un evento meteorológico aislado. En el Perú, su impacto activa una cadena de riesgos económicos, sanitarios, ambientales, productivos y sociales. La diferencia entre una emergencia controlable y una crisis nacional depende de una decisión política: pasar de la reacción tardía a la acción anticipatoria.

1. Una alerta climática que es también económica, ambiental y social

Las alertas recientes sobre el Fenómeno de El Niño deben ser leídas con seriedad institucional. La Organización Meteorológica Mundial ha advertido una alta probabilidad de desarrollo de El Niño durante el trimestre junio-agosto de 2026, con posibilidad de persistencia hacia los meses siguientes [1]. En paralelo, los reportes de NOAA indican que El Niño probablemente emergerá pronto y podría continuar durante el invierno 2026-2027 del hemisferio norte [2].

En el Perú, ENFEN mantiene el estado de Alerta de El Niño Costero y estima su persistencia, al menos, hasta enero de 2027, con una magnitud débil y posibilidad de alcanzar magnitud moderada entre junio y julio de 2026 [3]. SENAMHI también informa que la condición cálida en el Pacífico central es relevante para el seguimiento del fenómeno y para la planificación de medidas preventivas [4].

El dato económico difundido por la Cámara de Comercio de Lima, a través de su Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial, es una señal de alarma: un Niño Costero podría generar pérdidas potenciales superiores a S/ 291 millones diarios, equivalentes aproximadamente a US$ 86 millones, en siete regiones estratégicas: Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Ica, Arequipa y Moquegua. Los sectores más expuestos incluyen manufactura, comercio, agropecuario y transporte [5].

Sin embargo, reducir el debate a pérdidas monetarias sería un error. Detrás de cada cifra hay cultivos afectados, cadenas logísticas interrumpidas, familias expuestas a enfermedades, infraestructura vulnerable, interrupción de servicios públicos, pérdida de empleo y presión sobre comunidades que ya viven en condiciones de alta vulnerabilidad. El Niño no golpea solo al clima: golpea la gobernanza.

2. El problema del Perú: actuar cuando el daño ya ocurrió

El Perú conoce el fenómeno, conoce sus efectos y cuenta con instituciones técnicas capaces de anticipar escenarios. Lo que sigue fallando es la traducción de la alerta técnica en acción pública oportuna, coordinada y fiscalizable. Muchas veces el Estado se activa cuando el río ya se desbordó, cuando el puente ya colapsó, cuando el colegio ya es inhabitable, cuando la posta médica ya está inundada o cuando los brotes de enfermedades ya se han expandido.

Ese patrón reactivo tiene tres consecuencias. Primero, encarece la respuesta pública porque reconstruir cuesta más que prevenir. Segundo, aumenta el costo social porque las poblaciones más pobres pierden vivienda, salud, trabajo y seguridad alimentaria. Tercero, deteriora la confianza ciudadana porque la emergencia aparece como un ciclo repetido de improvisación, obras inconclusas y responsabilidades diluidas.

La prevención no puede limitarse a limpieza de cauces o entrega de ayuda humanitaria. Esas acciones pueden ser necesarias, pero son insuficientes si no se integran a una estrategia de gestión ambiental, ordenamiento territorial, salud pública, infraestructura resiliente y continuidad productiva

3. Los impactos que vienen detrás de El Niño

El Fenómeno de El Niño activa impactos encadenados. Las lluvias intensas pueden generar huaicos, inundaciones, erosión de suelos, afectación de carreteras, pérdida de cultivos, daños en sistemas de agua y alcantarillado, interrupción del transporte y paralización de actividades productivas. En zonas urbanas, además, se evidencian problemas estructurales: drenajes insuficientes, ocupación de zonas de riesgo, residuos sólidos acumulados y falta de mantenimiento de infraestructura básica.

En salud pública, las inundaciones y la acumulación de agua elevan riesgos asociados a enfermedades transmitidas por vectores. La OPS recuerda que, en desastres naturales, las principales enfermedades transmitidas por vectores en las Américas incluyen malaria y dengue, y que el control vectorial debe formar parte de la respuesta sanitaria [6]. Asimismo, tras inundaciones, la exposición a agua contaminada puede incrementar riesgos como la leptospirosis, por lo que las medidas de agua segura, higiene y protección de la población son fundamentales [7].

En agricultura, el impacto puede traducirse en pérdida de cultivos, interrupción de canales, daño a sistemas de riego, aparición de plagas, reducción de rendimientos y afectación de agroexportaciones. En transporte, los daños en carreteras y puentes no solo generan costos de reparación: cortan mercados, encarecen alimentos, retrasan atención médica y afectan la continuidad de negocios.

Desde la perspectiva ambiental, El Niño también expone brechas de gestión: ocupación de fajas marginales, pérdida de cobertura vegetal en cuencas, mala disposición de residuos, obras sin enfoque ecosistémico y ausencia de fiscalización sobre actividades que incrementan la vulnerabilidad. El enfoque ambiental no debe aparecer al final de la emergencia; debe estar en el diseño de la prevención.

Líneas preventivas que el país debería activar de inmediato

Para que el impacto económico no sea el más trascendente, el Perú debe actuar antes de que el evento se exprese con mayor intensidad. Las siguientes líneas preventivas deberían formar parte de una agenda nacional de acción anticipatoria:

Línea preventivaAcción concreta
Gobernanza y coordinaciónInstalar un comité de alto nivel con responsables, plazos, indicadores y rendición pública semanal de avances. La prevención debe tener dueños institucionales, no solo declaraciones generales.
Mapas de riesgo y datos abiertosIntegrar información de SENAMHI, ENFEN, CENEPRED, INDECI, ANA, MINSA, MIDAGRI, MTC y gobiernos regionales en un tablero público con mapas, alertas, obras críticas y presupuesto ejecutado.
Salud pública preventivaAdelantar vigilancia epidemiológica, control vectorial, cloración de agua, abastecimiento de medicamentos, brigadas móviles y protección de centros de salud vulnerables.
Agricultura y seguridad alimentariaEjecutar drenajes agrícolas, proteger canales, activar seguros agrarios, asegurar semillas, monitorear plagas y establecer rutas logísticas alternas para evitar desabastecimiento.
Infraestructura críticaPriorizar puentes, vías, colegios, mercados, hospitales, sistemas de agua y alcantarillado. No todo puede atenderse al mismo tiempo; se requiere priorización basada en riesgo.
Gestión ambiental de obras de emergenciaExigir manejo adecuado de residuos, disposición de lodos, protección de cauces, control de maquinaria, seguridad ocupacional y fiscalización posterior de las intervenciones.
Continuidad empresarialSolicitar planes de continuidad operativa a empresas agrícolas, mineras, logísticas, industriales y comerciales, con enfoque de trabajadores, proveedores, comunidades y cumplimiento ambiental.
Comunicación socialImplementar campañas territoriales claras sobre evacuación, agua segura, enfermedades, reportes de emergencia, albergues y canales oficiales de información.

5. Gestión ambiental y social: el punto que no debe quedar fuera

Para una agenda ambiental seria, el debate sobre El Niño debe incorporar gestión de riesgos, cumplimiento normativo, prevención de pasivos ambientales y gestión social. Las obras de emergencia, por urgentes que sean, no pueden convertirse en nuevas fuentes de contaminación, conflictos o afectación de comunidades. La intervención pública debe ser rápida, pero también transparente, trazable y ambientalmente responsable.

En ese marco, resulta indispensable fortalecer la planificación territorial. No se puede seguir permitiendo la ocupación de zonas de riesgo, la construcción sobre cauces o quebradas, ni la ausencia de mantenimiento en drenajes y defensas ribereñas. La prevención climática exige ordenar el territorio y reconocer que los ecosistemas cumplen funciones de protección: humedales, bosques ribereños, laderas con cobertura vegetal y cuencas saludables reducen vulnerabilidades.

La gestión social también es central. Las comunidades no deben ser simples receptoras de ayuda posterior al desastre. Deben participar en la identificación de puntos críticos, rutas de evacuación, vigilancia comunitaria, control de residuos, protección de fuentes de agua y comunicación de alertas. Sin legitimidad territorial, la prevención se vuelve una lista de obras sin apropiación social.

6. Qué puede aprender el Perú de otras experiencias

La experiencia internacional muestra que los países y organismos que reducen daños no son los que improvisan mejor durante la emergencia, sino los que activan medidas antes del impacto.

En Ecuador, la Cruz Roja Ecuatoriana activó un Protocolo de Acción Temprana para inundaciones relacionadas con El Niño, usando umbrales de pronóstico y acciones predefinidas para reducir daños antes de que las lluvias extremas afecten a las comunidades [8]. Esta lógica es fundamental: si el pronóstico supera un umbral, se activa financiamiento y se ejecutan acciones previamente acordadas.

FAO ha documentado acciones anticipatorias frente a El Niño orientadas a proteger medios de vida rurales, seguridad alimentaria, agricultura y ganadería. Entre las medidas destacan alertas tempranas, asistencia a productores, protección de semillas, alimentos para animales y apoyo directo a comunidades vulnerables antes de que la pérdida ocurra [9].

El Programa Mundial de Alimentos también ha impulsado asistencia anticipatoria y sistemas de alerta temprana de última milla. En sus reportes, destaca acciones como transferencias monetarias, semillas resistentes a sequía y mensajes preventivos dirigidos a poblaciones vulnerables antes de que el evento climático derive en crisis alimentaria [10].

El Banco Mundial, al analizar la agenda climática de Perú, ha señalado la necesidad de vincular gestión de riesgos, adaptación climática e inversión pública, así como mejorar la priorización de proyectos considerando impactos actuales y futuros del cambio climático [11]. Esta recomendación es clave: no basta invertir más; hay que invertir mejor, con criterios de riesgo y resiliencia.

7. Recomendaciones al Gobierno peruano

El Gobierno peruano debe adoptar una agenda nacional de prevención climática inmediata, con medidas verificables y no solo declaraciones. Las recomendaciones prioritarias son las siguientes:

  • Publicar un mapa único de distritos críticos, con niveles de riesgo, población expuesta, infraestructura vulnerable y responsables de intervención.
  • Transparentar semanalmente el presupuesto destinado a prevención, emergencia y rehabilitación, indicando qué se ejecutó, dónde y con qué resultado.
  • Priorizar salud pública preventiva: dengue, leptospirosis, enfermedades diarreicas, agua segura, brigadas móviles y vigilancia epidemiológica territorial.
  • Proteger cadenas agrícolas y de alimentos mediante drenajes, seguros, asistencia técnica, rutas alternas, control fitosanitario y protección de canales de riego.
  • Reforzar infraestructura crítica con criterios de riesgo: puentes, carreteras, hospitales, colegios, mercados, sistemas de agua, saneamiento y energía.
  • Exigir que las obras de emergencia tengan gestión ambiental: manejo de residuos, disposición de lodos, control de sedimentos, protección de cauces y fiscalización posterior.
  • Incorporar al sector privado mediante planes de continuidad operativa, reportes de riesgos y protocolos de protección de trabajadores y comunidades.
  • Fortalecer la comunicación con la ciudadanía y evitar mensajes fragmentados. La población necesita información oficial, clara, territorial y oportuna.
  • Coordinar con universidades, colegios profesionales, sociedad civil y empresas para generar monitoreo independiente y propuestas técnicas.
  • Pasar de la reconstrucción repetida a la resiliencia: cada intervención debe reducir vulnerabilidad futura, no solo reparar el daño presente.

8. Cierre: prevenir hoy para no lamentar mañana

El Niño no es una sorpresa. Es un fenómeno conocido, monitoreado y parcialmente anticipable. Lo inaceptable sería que el Perú vuelva a enfrentarlo con improvisación, burocracia lenta y ausencia de responsabilidad pública.

La prevención no empieza cuando llueve. Empieza cuando la información técnica se convierte en decisión política, cuando el presupuesto se ejecuta con transparencia, cuando se protege la salud pública antes del brote, cuando se cuidan los cultivos antes de la pérdida, cuando se refuerzan los puentes antes del colapso y cuando la gestión ambiental deja de ser vista como un trámite para convertirse en una herramienta de protección de vidas, economía y sostenibilidad.

El Perú no puede seguir en piloto automático. La prevención es hoy la principal política económica, ambiental y social frente a El Niño.

Fuentes consultadas

[1] Organización Meteorológica Mundial (WMO). «WMO: Prepare for El Niño». 2 de junio de 2026. https://wmo.int/news/media-centre/wmo-prepare-el-nino

[2] NOAA Climate Prediction Center. ENSO Diagnostic Discussion. 14 de mayo de 2026. https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/enso_advisory/ensodisc.shtml

[3] ENFEN / IMARPE. Comunicado Oficial ENFEN N.° 08-2026: Alerta de El Niño Costero. 30 de abril de 2026. https://www.gob.pe/institucion/imarpe/noticias/1386398-comunicado-oficial-enfen-n-08-2026-estado-del-sistema-de-alerta-alerta-de-el-nino-costero

[4] SENAMHI. Fenómeno El Niño. https://www.senamhi.gob.pe/?p=fenomeno-el-nino

[5] Bloomberg Línea. «El Niño costero podría causar pérdidas diarias de US$86 millones en siete regiones de Perú». 26 de febrero de 2026. https://www.bloomberglinea.com/latinoamerica/peru/el-nino-costero-podria-causar-perdidas-diarias-de-us86-millones-en-siete-regiones-de-peru/

[6] OPS/OMS. Control de vectores en situaciones de desastre. https://www.paho.org/es/emergencias-salud/control-vectores-situaciones-desastre

[7] CDC. Cómo prevenir la leptospirosis después de un huracán o una inundación. 21 de mayo de 2025. https://www.cdc.gov/leptospirosis/es/prevention/como-prevenir-la-leptospirosis-despues-de-un-huracan-o-una-inundacion.html

[8] Anticipation Hub. Ecuador activates its Early Action Protocol for Floods related to El Niño. 25 de agosto de 2023. https://www.anticipation-hub.org/news/ecuador-activates-its-early-action-protocol-for-floods-related-to-el-nino

[9] FAO. El Niño 2023-2024: Evidence from FAO’s anticipatory action interventions. 2025. https://openknowledge.fao.org/handle/20.500.14283/cd5248en

[10] World Food Programme / PreventionWeb. Scaling up anticipatory actions for food security. https://www.preventionweb.net/media/95720/download

[11] Banco Mundial. Peru Country Climate and Development Report / documentos de riesgo climático e inversión pública. https://documents1.worldbank.org/curated/en/099220512062228587/pdf/P1771370b3ea6109108b4403bb881f18f1d.pdf

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